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Gracias Mar por llevártelo...

  • Writer: Mariel Orellana
    Mariel Orellana
  • Feb 23
  • 2 min read

Texto por Giglia Canessa



Cuando paro y recorro mi camino, me siento como cuando uno ve los pasos dados al caminar por la playa sin que el mar se lleve las huellas. Eso me retorna a sentir el peso de mi cuerpo sobre la arena pudiendo nombrar cada uno de los pasos que me ha llevado sostener en amor lo que ha significado vivir en un cuerpo tan variable como el mío y tan sensible a todos los estímulos externos y todos los que entran por la boca.


Hoy les cuento una parte de lo que ha sido y no ha sido poca cosa, siempre teniendo que estar atenta, siempre intentando salir del sufrimiento del dolor físico o debilidad física.


Una de las tantas cosas que he tenido que sobrepasar ha sido engordarme porque sí... Aunque “el porque sí” también es guardarse tanto porque no había donde liberarlo o con quien liberarlo. Con ese antecedente escoger ser bailarina y yogui no fue difícil, fue como si fuera un paso obligatorio y aunque lo amé como entrega, selló en mi, esa exigencia sin sentido, sin exploración del por qué sucedía solo TENER que dominarlo.


Y vino el tormento, es decir cuerpo perfecto todos los días, maestros que imponían la delgadez basados en la “salud” y todo lo que era comer estaba en la sección prohibida, si o si tenía que ser delgada y comer era pecado…. Un paso tras otro, para que mi alma viviera el condicionamiento del dolor, la insatisfacción y la no pertenecía de tu propio cuerpo instaurada por milenios a las mujeres y por supuesto que tenía que ser parte de mi camino después de venir de una cultura tan poco amorosa con los logros de una niña silenciosa, buena y obediente…… obediente en casa, obediente en el colegio, obediente en la disciplina de otros donde el estereotipo definitivamente no iba con mi esencia.

Tan preocupada del cuerpo sin sentirlo, respirarlo, amarlo solo la “perfección” de una verdad que conllevaba un estereotipo que no correspondía a mi cuerpo saludable y brillante.


Respiro, tan pasado de mi pasado es lo que les cuento que no puedo no rechazarlo con todo mi corazón pero vivirlo me dio el salto a todo lo que vivo ahora y que quiero compartirlo contigo en este retiro.


Entonces me vuelvo a imaginar en la playa y veo esas huellas primarias que ya no deben estar en mi cuerpo piel, ni en mi cuerpo memoria y le pido al mar que se las lleve para siempre y él en su poderosa y magnificente medicina de purificación profunda se lo lleva todo…. Mucho más que contar pero sobretodo te quiero preguntar, ¿te quieres venir con nosotras para pedirle al mar llevarse todas esas huellas de tus memorias?


 
 
 
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